5 de gen. 2011

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LA MAÑANA VISTA A TRAVÉS DE LA VENTANA


ELLAS entrechocan los platos del desayuno en
      la cocinas de los sótanos
y, a lo largo de los bordillos desgastados de la calle,
me apercibo del alma húmeda de esas sirvientas
que brotan abatidas tras las verjas.

Pardas olas de niebla lanzan contra mí
rostros deformes desde el fondo de la calle
y arrancan a la transeúnte de la falda embarrada
una inútil sonrisa que levita en el aire
y que a la altura de los tejados se disipa.


T.S. ELIOT, Prufrock y otras observaciones