Hay
quien persigue la luz, la manufactura, hace herramientas con ella. La esculpe,
que es darle visibilidad, hacerla saber. Y que el espíritu atómico haga el
resto.
Hay
quien ya la tiene, casi sin querer, del mismo modo que al resto le puebla subterráneamente
la sangre, del mismo modo que poseer no es tener sino dar.
Dar que reproduce
luz
ahí en dónde ni sospechas.
Que
en la sombra conoce, y en dónde la sombra sueña.
Luz, tan
sólo luz. Tan natural.
Luz en las venas. Luz.
Te
decía que esto es todo, y me equivocaba:
Tú
que la tienes, devuélvela.
Emana.
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